jueves, 4 de julio de 2013

Dormir sin ti

Esta noche procurare dormir sola.
Desde la última vez que me tuviste entre tus brazos, tu presencia se quedó allí, pegada a mi piel.
Te extraño, necesito tu pecho para descansar, pero paso la noche en vela, porque ya no estás aquí.
Tu aroma busco en mis sábanas, pero sólo queda un rastro entre mis ropas, y así cada día te pierdo más.
Procuraré cerrar los ojos y dormir sin pensarte conmigo, sin imaginar que al apagar la luz de mi habitación, me esperaras en el lecho.
Necesito tu aroma, ese que tan sólo al sentirlo me llena de paz y tranquilidad, con el que no me duermo de sueño, sino que me cobijo en la confianza y seguridad que me provoca tu presencia.
Procuraré dormir sin imaginar que me acaricias con tus manos heladas que me encantan, que me relajan, que me llevan a apapacharme en tu pecho mientras recorres mi espalda.
Dormiré sin ese beso de buenas noches, ese que despierta a la que en el día duerme.
Dormiré sin tus labios en mi cuello, que hace mi cuerpo estremecer...
Procuraré no soñarte, porque no querré despertar, porque en mis sueños estás conmigo y no importa nada más.
Dormiré, pero extrañaré tus caricias al despertar. Necesitaré el beso que despierta a la que descansó sobre tu pecho, la que susurró que te amaba, la que disfruto tus brazos que nos hicieron uno.
Procuraré cerrar los ojos como lo haces tú sin recordar. Procuraré despertar sin extrañar tu presencia, tu voz ni tu aroma. Procuraré seguir el camino como tú, sin que me importe nada, pero sé que esto no lo lograr, porque yo no sé entregarme sin amor, no se besar sin querer parar, no se grabarme en las mentes para irme sin que puedan olvidar. No sé decir te amo para mentir, no se fingir deseo sin que sea una realidad, no se solucionar las cosas con un te quiero de mentiras, porque me gustan los helados, quiero a mi gato, pero te amo y te deseo sólo a ti...

Procuraré olvidar, aunque sé que al despertar mañana te buscaré entre la multitud, miraré por la ventana buscando tu rostro; pero procuraré también detener y callar, mis manos y mi voz para no declararte mi amor en frases ni en palabras, ¡Al fin que las palabras se las lleva el viento!, esto es lo que de ti aprendí yo...