viernes, 2 de agosto de 2013

Los peros de mi renuncia

 Quiero renunciar a ti, pero hay algo que me lo impide. Quiero sacarte de mi mente, pero cierro los ojos y allí estás, los abro y te veo.

 Ya son cinco años en que no puedo hacer algo sin que tu imagen me acompañe y no siempre ha sido grato, pero no tengo palabras para expresártelo, ni mis hechos son claros para convencerme.
 A veces creo estar equivocada, pero tras mi duda emergen mil motivos para decir que estoy en lo correcto y me convencen de elegir nuevamente por ti aunque nada vea, porque parece ser más evidente cada día que te has vuelto esquivo, pero todo cambia con tu beso, tu abrazo, tu voz y tu mirada tan mía que me hace sonreír aunque no estés presente.

 ¿Qué es lo que realmente pasa entre tú y yo?
 ¿Se teje el futuro en secreto de alguno de nosotros?

 De lejos observo nuestras conquistas y no encuentro cimientos, ¡mucho menos algo construido! sólo veo banderas por doquier, pero  nada solido en que posarse.

 En estos años he intentado besar sin mirarte, pero ha sido en vano. He acariciado, pero tras ello me he sentido culpable. Me he entregado a un placer que no es el tuyo y por lo mismo realmente tampoco ha sido el mío, dejando tras ello sólo vacíos.

 No quiero necesitarte. No quiero esperarte más, pero si te dejo de lado me postergo, porque te siento tan mío que no me siento completa si no te incluyo en mi camino, aunque no estés a mi lado, ¡ni siquiera sé dónde estás! porque te veo reír y dialogar con el pasado que se confunde con tu presente, mientras el mío corre para no regresar a lo que me alejó de ti.

 A veces ya no sé si realmente esto es algo divino, porque me produce un poco de afán, pero todo cambia cuando me conforta  esa inconfundible paz que emana desde lo alto, y aunque te veo rodeado, no hay temor ni preocupación, ¡Es una mezcla tan absurda! pero aún así no me confunde, aunque a veces provoca que quiera escapar y lograr estar lejos de ti, pero no existe el ser que logre borrarte de mí. Pareciera que ya estás tatuado en mi mente.
 No me gusta esta sensación de pertenencia, porque no soy tuya, aunque nos pertenecemos.
Quizás ambos estamos corriendo del otro en una rotonda sin salida, y es evidente que tu capacidad de distracción es mayor que la mía, aunque mis actos de indiferencia son más eficaces que tu perfecta estatura, con la que me juzgo por lo que fui, mientras te halago y te amo por lo que eres.
 ¿Creerás que no estoy a tu altura? Porque a veces lo pienso, y por ello me esfuerzo por recuperar mi posición, pero todo pierde sentido cuando me doy cuenta que no es por mí y me detengo, pero esa  simple frenada me significa tiempo perdido, porque mientras me detengo, tú sigues avanzando con quien encuentras en tu camino. Realmente no se quienes son, porque me parece que usan caretas... ¡No sé si ellas conocerán su identidad! creo que no, pero lo que si sé, es que obstaculizan mi camino cuando como espías me vigilan, me rodean, me empujan y golpean, aunque sus actos no me dañan, sino que me fortalecen, y mientras todo esto sucede, tú sólo miras a la distancia. ¿Qué observas? ¿Qué esperas? ¿Qué debo esperar? ¡Ya no quiero esperar más! No estoy aburrida, pero no me gusta la idea del “training”, supongo que lo agradeceré mañana, pero quiero disfrutar también hoy. 
 Sé que todo tiene su tiempo, pero necesito saber en qué tiempo estoy, quisiera poder entender cada etapa, para así poder dar con certeza cada paso en mi camino, como parece que lo haces tú.

 Intenté dos veces reemplazarte, pero ambos prospectos me enviaron a tus brazos. Aunque intenté negarte, sus argumentos de complemento fueron más fuertes que mis inventos de atracción. 
 Realmente son extrañas las consecuencias de tus actos en mi.

 Alguna vez alguien me dijo que somos como el complejo llave-cerradura, pero ¿Qué es lo que destinamos? ¿Qué falta por construir para habitar y vivir en plenitud?
 Quiero renunciar a la incertidumbre, pero entre más lo intento, más te aferras a mí. 
 No entiendo y no sé si me competa entenderlo ahora, sólo me sé enamorada y admitirlo ha sido mi pozo de agua que me ahoga y a su vez me da vida.

 Quiero lo mejor para ti, pero no sé si me querrás...

 Creo que mientras llegan las respuestas seguiré caminando con tu sombra, la que sólo pesa cuando un balde entra por el agua que es iluminada por mis ojos, los que quizás debiera cerrar para evitar que la quieran beber.

 Hoy te vi y me viste, me besaste y te besé, te hablé y me hablaste, pero volteé la mirada y te fuiste.

No quiero que mañana sea igual, por eso quiero renunciar a ti, pero no sé si esa sea una opción para nosotros, y realmente no sé si lo que quiero es renunciar a ti, creo más bien que quiero que se terminen los “peros” y que el tiempo de esperar llegue a su fin.