jueves, 19 de septiembre de 2013

Para todo hay tiempo

"Salmos 116:15 
Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos"

 Hoy vi como este verso de la Biblia, se hacía realidad en la partida de la madre de una linda niña. Ella es adulta, sin embargo no importa la edad que podamos tener, nunca se esta "listo" para la partida de un ser querido.
 Silvia era el nombre de esta madre, quién hasta su último minuto amo a Jehová y confió en Él. Conocerla fue una bendición, ya que su fe me dio fuerzas, porque aunque quien estaba postrada en cama era ella, la que se sentía desfallecer por las circunstancias de la vida era yo. Verla llena de esperanza al orar en la compañía de su hija, sentirla alegre al recibirnos, fue una inyección de esperanza para mi.
 Hoy falleció, fue una noticia que francamente me dejó desconcertada. No creí que este momento llegaría tan pronto, porque la vi hace pocos días atrás, y la lucidez y vitalidad con la que conversamos y nos reímos me hizo pensar que era mucho más el tiempo que quedaba, y que la podría volver a visitar, pero me equivoqué.
 Salí de mi casa camino al velorio. Cuando llegué aún estaba en su cama y me preocupé al pensar en su hija, pero wow!! mi sorpresa fue mayor cuando la vi recibirme con una sonrisa. Definitivamente no hay como la paz de Dios en nuestro corazón. Quizás si no conoces a Cristo y lees esto no lo comprendas, pero te desafío a que lo experimentes, no es necesario un momento de tribulación para ello. El mundo en el que vivimos diariamente nos da motivos para estresarnos... uno de esos momentos puede ser el perfecto para que charles con Dios y le pidas de su paz.
 Una vez ya en su ataúd, mire a mi hermana Silvia (nos llamamos entre si hermanos, porque profesamos la misma fe) y de nuevo wow!... Ella literalmente dormía, y digo literalmente porque eso es lo que sucede con los hijos de Dios, no morimos, sino que dormimos hasta el día en que Cristo regrese y despertemos para estar con Él en esa Gloria mayor que nos espera.  Como decía antes, cuando ella ya descansaba en el ataúd  me volví a sorprender porque en su rostro se reflejaba paz, descanso, alegría, y fueron estas expresiones las que quitaron el pesar y la tristeza que me provocó la noticia.
 ¿Por qué estoy escribiendo esto? Porque esta situación me entregó muchas lecciones: Amor a mis padres, Amor a mi familia, Amor al prójimo, fe, esperanza y confianza en Dios.
 En el mundo acelerado en el que vivimos, es normal ver como el egoísmo se adueña de nuestras mentes y dejamos de ver al otro, no porque queramos, sino porque nuestra vida tan ocupada sólo nos deja tiempo para nosotros, y si es que, porque a veces también nos despreocupamos de nuestro cuerpo al dejar de dormir y alimentarnos correctamente por trabajar o estudiar. 
 La Biblia nos llama a no afanarnos, pero al dejar de lado esta recomendación nos estresarnos, y junto con ello dejamos a nuestro prójimo de lado, pronto vienen las discusiones familiares, perdemos la fe, la esperanza, el amor, y nuestro corazón se transforma en piedra.
 "Todo tiene su tiempo" decía el sabio Rey Salomón, y que gran verdad es esa. Aprovechemos nuestro tiempo de hijos, y honremos a nuestros padres, Esto no significa que los tapemos de elogios y regalos, lo que no estaría mal, sino que podemos hacerlo entregándoles tiempo de calidad por ejemplo, como dice Gary Chapman en su libro "los cinco lenguajes del amor", refiriéndose a que es una manera de expresar el amor a otros, y esto no sólo a nuestros padres, sino a nuestro entorno.
 Mira a tu alrededor ¿Hay personas enfermas, quizás postradas en casa o en un hospital? Ponte en su lugar, ¿Te agradaría que te sorprendieran con una visita? Si a mi me lo preguntan, mi respuesta sería SI. 
 Visitar a mi hermana Silvia fue como dije antes, una bendición para mi, Dios habló a mi vida a través de ella. Su fe fortaleció la mía. Su sonrisa dibujó una similar en mi rostro, y ahora mientras escribo la recuerdo y me emociono. Ella fue un instrumento en las manos de Dios, aún en sus últimos momentos y por eso la honro por este medio, aunque ella nunca lo sabrá, sólo la destaco como ejemplo de fidelidad y confianza en Dios.
 Hay un gran misterio que nos confiesa la Biblia "No todos dormiremos, pero todos seremos transformados", yo ya tengo mi propio significado de estas palabras, aunque si lees todo el párrafo entenderás a lo que se refirió el apóstol Pablo cuando lo escribió, pero te cuento que el mayor misterio, es que esas palabras significan todavía más, y sólo lo descubrirás al tener una relación con Dios.

 Yo ya decidí por Cristo, ¿Y tú ya decidiste?

 Dios te bendice.