martes, 13 de diciembre de 2016

Cáncer...

Hace muy poco recibí una noticia inesperada y dolorosa; las cosas que jamás uno cree que pasaran, suceden y es cuando todo cambia... todo. 

Las noticias inesperadas son terribles pero a la vez nos hacen más fuertes, y nos empujan a tomar decisiones, porque el tiempo escasea.

Cuando una enfermedad aqueja una vida, un cuerpo sufre, una mente divaga y se llena de preguntas; pero lo peor, es ver la lastima de los demás hacia quien padece un mal; eso, eso si es doloroso, saber que no es amor lo que se recibe, sentir la obligación de una caricia, de una palabra de aliento o saber que alguien finge amor porque así es mejor para el enfermo.

El silencio es el mejor compañero ante la hipocresía de quienes a diario critican, dan la espalda y dañan, pero que muestran otra actitud, porque es "correcto" ante quien tiene poco tiempo para disfrutar, y se muestran bondadosos, y quizás algo más.

Algunos, segados por el dinero y lo material, pierden su esencia y desvalorizan la vida y el amor que otros le pueden dar; no les importa destruir sueños, ilusiones, alegrías... corazones; solo les importa adquirir, usar a otros y construir una fortaleza para esconder su triste realidad.

Enfermedades... tan dolorosas y solitarias son también unas buenas "amigas"...Si! lo son, porque ayudan a abrir los ojos, ayudan a ver a los reales y a identificar a los falsos; finalmente, cuando una de estas amigas decide llevarnos a otro lugar, nos aleja de los peores tipos de cáncer de esta sociedad: la hipocresía, el egoísmo, la mentira y la falsedad; pero para lograr pasar el umbral en paz, es mejor guardar el secreto... es mejor seguir como si nada pasara, y que las lamentaciones lleguen, cuando ya no se puedan escuchar.

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