domingo, 27 de marzo de 2016

Demasiado sentimiento ¿Demasiado humana? ¡Demasiado boba!

   Reír, llorar, emocionarse, amar, temer, sentir odio, perdonar son sentimientos y emociones que ya no muchos experimentan con libertad, ahora antes de todo está la opinión de los demás, sin darnos cuenta nos volvimos esclavos sin grilletes tangibles.
   Ame, hasta las últimas consecuencias... Perdone esas consecuencias, pero el temor es más fuerte y no deja ver con claridad; aún así, hay algo que empuja a perseverar y no descubro aún su nombre; por un tiempo le llame amor, pero las lágrimas no pueden ser compañeras vitalicias de este bello sentimiento, entonces hoy trato de buscar respuesta a esta interrogante y no la encuentro.
   Salí de casa cargada con un bolso de ropa y otro lleno de ilusiones por el presente que estaba disfrutando, pero ansiosa por un mal presentimiento que no pude descifrar, hasta que la primera lagrima viajó desde mi mejilla e inundó mi corazón; había pasado tanto tiempo desde la última vez que había vivido eso, que fue un retroceso volver a experimentarlo; me sentí frágil y también extraviada, sin saber cuál era la decisión correcta, aunque para cualquiera era evidente, incluso para mí... 
   Guarde en el bolso ropa para toda una aventura lejos de Santiago y su caos, pero aún no emprendíamos el rumbo cuando solo anhelaba tener mi ropa en los cajones y yo descansando en mi cama, pero no era esa la realidad, sino que estaba oyendo insultos, estaba viendo lágrimas, estaba siendo víctima del descontrol, pero a su vez victimaria, sólo que ahora mientras escribo no puedo quitar de mi mente el recuerdo de una voz que me dice "te cortaré en pedacitos" y me doy cuenta que a pesar de la terrible amenaza no tengo miedo... No siento nada, sólo estoy aquí, existiendo, esperando nada...

(Dos días después)

   Ya pasó el fin de semana, cumplí el objetivo que me motivo a viajar, me voy de regreso a Santiago satisfecha pero con deseos de quedarme en un lugar donde hay mucho por hacer... Santiago tiene múltiples comodidades pero carece de paz, de amor, de solidaridad; en la capital reina el individualismo y por eso existe tanta soledad que se transforma en frialdad que motiva al humano a destruir su propia especie y a su entorno sin contemplación.
   De regreso a Santiago cargo con mi ropa sucia y un saco de interrogantes; la primera se soluciona con agua y detergente, lo segundo con decisiones responsables de parte de dos personas, decisiones complejas porque sobran opiniones y falta madurez.
   Son dos semanas ya de mi nuevo y último año académico, y no pretendo dejar que las piedritas que están comenzando a caer en mi camino se transformen en grandes rocas; pero ¡qué difícil es no sobredimensionarlas cuando estas aparecen arruinando tu paz y felicidad! Me dicen: -ignóralos-, pero no lo logro, y no puedo por más que me lo propongo porque el trabajo que me ha costado volver a construir lo que diversas circunstancias destruyeron, me dejó sin fuerzas para seguir en pie, y sólo tiemblo, lloro, me desespero y con dolor, lo intento otra vez y me canto a mí misma "de nuevo intento oh, ohohoh, ohohoh, yo no abandono oh, ohohoh, ohohoh" http://youtu.be/w6wfkVdvRqM aunque cueste cantar... 
   Un fin de semana de campo, lejos de la cuidad daría versos para escribir los más bellos poemas, pero hoy sólo tengo relatos para escribir una tragedia... 
   Bueno, mañana comienza una nueva semana, llena de desafíos, nuevas oportunidades para sonreír y crecer; todo lo vivido es parte de las experiencias necesarias y agradecida puedo decir "Hasta aquí me ayudó Jehová" un día más de vida en medio de tanto caos emocional, se agradece y es el impulso para continuar.

Nos leemos...