sábado, 18 de mayo de 2013

Paciencia

Escrito el 16 de Enero de 2013 

Determine que comenzaría a conocer a la no bien estimada para mi, señora "paciencia". 
Soy una persona totalmente impulsiva y el año que recién pasó arruiné y perdí cosas y ocasiones valiosas por ello, y es por eso que decidí hacer algo al respecto, pero francamente cada minuto que pasa se me hace más difícil cumplir esta "misión". 
Creo que esta es la semana más larga de mi existencia, me he amarrado las manos, he aprendido a contar hasta seis, me he mordido la lengua, he bajado la mirada, he dejado de reclamar y hasta he apagado el celular, pero la verdad es que creo que en cualquier momento me da el ataque de colon de nuevo y será sólo de nervios por no "explotar"; es realmente una tarea difícil, o por lo menos está siendo para mi. 
Esperar para mi significa demasiado, me siento estresada con todo y me pregunto, ¿Cuántas de todas estas cosas, o situaciones valdrá realmente la pena esperar? 
En una semana han pasado varias cosas, la mayoría han sido gratas y hasta sorprendentes, pero nada de todo esto lo disfruto, porque estoy pendiente de respuestas. Realmente ni siquiera ha sido una semana, sino apenas tres días. Siempre trato de "cubrir" todo para así no "esperar" nada, pero ahora sólo me queda que terceras personas "decidan", y esto no es parte de "mi plan".
Es raro lo que me pasa, porque aunque nadie me restringe, me siento sin libertad de acción por el hecho de esperar. 
No se cuantos se han sentido así, ni tampoco se cuanto tiempo aguante sin intervenir en algo, pero lo que si se bien, es que es realmente angustiante. Si alguien sabe algún secreto, cuéntemelo, PERO AHORA!!! 
Lo más terrible es que nadie sabe como se solucionan estas cosas, porque no hay nada que solucionar!!, sólo se trata de bajar las revoluciones.
Estoy aprendiendo que debo dejar de correr. Debo sentarme en una roca en el camino y esperar que mi alma alcance a mi cuerpo que se adelantó por ir yo corriendo (Coelho).
No se que me depara el mañana, porque no está en mis manos. Realmente nunca lo ha estado. Siempre he sabido que para mi las cosas ya están determinadas y las cosas que tanto anhelo y deseo se han tardado sólo porque al querer todo al instante, he tomado atajos que sólo me han llevado a alejarme más, ¡¡Y vaya que atajos!! los más insólitos, los que ahora miro y me causan risa, rabia y hasta vergüenza.
Por lo pronto creo que sólo me queda aferrarme una vez más a la Palabra, y recordar lo que escribió el Apóstol Santiago sabiamente hace mucho tiempo atrás "Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia" (1:3).

SÓLO ME RESTA... ESPERAR!!!

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